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ANTECEDENTES

Desde la década de los años sesenta del siglo pasado y hasta la fecha, el Cerro de la Silla, monumento natural protegido, ha sido codiciado por fraccionadores, empresarios y políticos que al parecer ven ahora frenados sus objetivos ante la oposición de vecinos y grupos de ecologistas que están dispuestos a todo por la defensa del ícono de Monterrey.

 

Al invadirse un terreno, el ritmo de instalación del asentamiento es acelerado. De la astucia y apresuramiento con que se actúe dependerá, en parte, el éxito de la acción emprendida. En el menor tiempo posible, en escasas horas, se debe consumir el hecho: tomar una tierra propiedad de otro. Pues además de estar cargado de improvisación, al transgredirse el derecho a la propiedad, el asentamiento surge infringiendo patrones convencionales, fuera de patrones establecidos. Así, el incipiente asentamiento desde sus inicios adquiere carácter ilegal, irregular, clandestino o no controlado.

 

La invasión al monumento natural Cerro de la Silla por parte de asentamientos irregulares se antoja imparable. Un ejemplo es lo que sucede arriba de la colonia Fomerrey 45, La Estanzuela, donde cada vez hay más viviendas precarias en el cerro. "La depredación hormiga, por ejemplo, la tenemos aquí en San Ángel Sur, hay otra allá en Fomerrey creo que 45."En San Ángel Sur, la gente muy pobre que tienen necesidad de un lugar dónde vivir se establece ahí, pero no tienen las condiciones humanas para vivir ahí, o sea, no tienen agua, no tiene luz, no tiene drenaje sanitario", señaló la presidenta del Patronato Cerro de la Silla, Reynalda Durán. Este asentamiento irregular evidencia que al Cerro de la Silla no sólo lo amenazan los desarrollos inmobiliarios sino también lo que se le conoce como "invasión hormiga”.